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David McClellan

Representante Regional Alaska Seafood Marketing Institute

C/ Borrell 7 – Local 19 08190 St. Cugat del Vallès (Barcelona) España

Tel:+34 93 589 8547<br /> Fax:+34 93 589 7051

E-mail: [email protected]<br /> Web: www.alaskaseafood.org

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Beneficios

Está científicamente demostrado que los patrones alimentarios basados principalmente en alimentos vegetales —como la dieta mediterránea— se asocian con una menor incidencia de enfermedades crónicas y una mejora general de la salud. Este tipo de dieta prioriza el consumo de cereales integrales, frutas, verduras, legumbres, frutos secos y semillas, junto con pescado, marisco, grasas saludables y un consumo moderado de carnes rojas.

 

La combinación habitual de verduras y productos del mar genera una sinergia nutricional clave, que contribuye a cubrir carencias comunes en dietas desequilibradas o estilos de vida sedentarios, tales como deficiencias de ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA), vitamina D y vitamina B12. Además, esta combinación favorece una mejor absorción y aprovechamiento de los nutrientes esenciales que el cuerpo necesita para funcionar correctamente.

Beneficios de los productos del mar de Alaska

Beneficios de los productos del mar de Alaska

Cerebro

Cuando el cerebro se ve afectado, la calidad de vida también se deteriora. Cada vez más personas muestran preocupación por su salud cerebral, ya que factores cotidianos como el estrés, la exposición a toxinas, una alimentación inadecuada y el envejecimiento impactan negativamente en las funciones cognitivas y en el estado de ánimo.

Para preservar y mejorar la salud del cerebro, existen diversas estrategias basadas en el estilo de vida. Entre ellas destacan: incrementar la actividad física, cultivar relaciones sociales saludables, participar en actividades que estimulen la mente, minimizar la exposición a toxinas en el entorno y adoptar una dieta rica en alimentos integrales y nutrientes esenciales.

Una de las principales razones por las que los productos del mar —especialmente los pescados grasos— benefician la salud cerebral es su elevado contenido de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga, en particular el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA). Estos compuestos han demostrado desempeñar un papel fundamental en el mantenimiento de la función cognitiva y el bienestar emocional.

Corazón

Todos hemos oído alguna vez que consumir más pescado puede ayudar a reducir el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Pero ¿alguna vez te has preguntado por qué?

Una de las principales razones es que el pescado, especialmente el pescado azul como el salmón, es rico en ácidos grasos poliinsaturados omega-3, como el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA).

El efecto de los ácidos grasos omega-3 sobre la salud cardiovascular es una de las áreas más investigadas dentro de la ciencia nutricional, y numerosos estudios han demostrado que sus beneficios son significativos y ampliamente reconocidos.

Embarazadas

La ingesta de grasas durante el embarazo y la lactancia tiene un impacto significativo tanto en la gestación como en el crecimiento, desarrollo y salud del niño. Se recomienda aumentar el consumo de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 durante estas etapas, debido a su papel esencial en el desarrollo neurológico.

Esta mayor demanda de omega-3 se debe a que el ácido docosahexaenoico (DHA) es el principal ácido graso presente en el cerebro y en el sistema nervioso central, representando más del 90 % de los ácidos grasos omega-3 en el cerebro. Su presencia influye directamente en el desarrollo neurocognitivo del feto y del lactante.

Aunque también se encuentran el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido alfa-linolénico (ALA), sus concentraciones son mucho menores en comparación con el DHA.

El mercurio en los productos de Alaska

Los niveles de contaminantes bioacumulados, como el mercurio, suelen ser más elevados en peces depredadores de gran tamaño, como el tiburón, el atún o el pez espada. Sin embargo, los productos del mar provenientes de Alaska no presentan concentraciones significativas de metales pesados. A pesar de ello, diversas investigaciones han concluido que los beneficios de consumir productos del mar superan ampliamente el riesgo potencial asociado a la exposición al mercurio.

Se recomienda a los consumidores elegir pescados con bajo contenido de metilmercurio, como el salmón salvaje, el bacalao negro y el arenque de Alaska.

Además, los productos del mar de Alaska son una excelente fuente de selenio, un nutriente que impide que el mercurio se acumule en los tejidos, ayudando a reducir —o incluso eliminar— sus efectos nocivos.

EPA Y DHA

Los ácidos grasos omega-3 docosahexaenoico (DHA) y eicosapentaenoico (EPA) desempeñan un papel fundamental en la salud del cerebro, la retina y las membranas celulares. También son esenciales para un embarazo saludable y contribuyen a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Si bien pocos alimentos contienen estas formas esenciales de omega-3, los productos del mar de Alaska se destacan como una de las mejores fuentes disponibles.

Por otro lado, algunos alimentos de origen vegetal, como las nueces, las semillas de lino, chía, cáñamo y el aceite de canola, contienen ácido alfa-linolénico (ALA), otro tipo de omega-3. Asimismo, los suplementos de DHA derivados de microalgas se consideran una fuente complementaria eficaz. Sin embargo, el cuerpo humano convierte solo entre un 5 % y un 15 % del ALA en EPA, y menos del 1 % en DHA, lo que limita significativamente su efectividad como fuente primaria.

Por ello, consumir alimentos ricos en EPA y DHA, como los productos del mar de Alaska, sigue siendo la forma más eficiente de obtener estos nutrientes esenciales, lo que los convierte en el complemento ideal para una dieta basada en plantas.

Grasas insaturadas

Los pescados azules, como el salmón salvaje, el bacalao negro y el arenque, son una excelente fuente de grasas saludables para el corazón, en particular las grasas insaturadas. Estas grasas son fundamentales para la absorción de vitaminas liposolubles esenciales como las vitaminas A, D, E y K. Sin una ingesta adecuada de grasa, el cuerpo no puede asimilar correctamente estos nutrientes, lo que puede derivar en niveles insuficientes en el organismo.

Consumir pescado azul de Alaska en combinación con verduras y semillas ricas en vitaminas A, E y K —como las hortalizas rojas y naranjas, las verduras de hoja verde y las semillas de girasol— crea un efecto sinérgico que facilita la absorción de estos nutrientes, potenciando sus beneficios para la salud.

Hierro

El hierro es un mineral esencial para la producción de hemoglobina, una proteína presente en los glóbulos rojos que transporta el oxígeno a todas las células del cuerpo. La deficiencia de hierro puede derivar en anemia, lo que disminuye el suministro de oxígeno a los tejidos y provoca síntomas como fatiga, debilidad y dificultad para concentrarse.
Existen dos tipos de hierro presentes en los alimentos: el hierro hemo y el no hemo. El hierro no hemo se encuentra principalmente en alimentos de origen vegetal, y su absorción varía considerablemente según los componentes de la dieta y las necesidades fisiológicas del organismo. A mayor necesidad de hierro, mayor será la capacidad del cuerpo para absorberlo. Por su parte, el hierro hemo, presente en alimentos de origen animal, se absorbe con mayor facilidad y en un porcentaje más alto.

Para optimizar la absorción del hierro, se recomienda combinar alimentos ricos en este mineral con fuentes de vitamina C.

Incluir alimentos como limón, tomates, pimientos o verduras de hoja verde junto con productos del mar de Alaska, ricos en hierro hemo, crea una sinergia nutricional que favorece significativamente su absorción.

Zinc

El zinc participa en numerosos procesos esenciales del metabolismo celular. Es indispensable para la función catalítica de alrededor de 100 enzimas involucradas en funciones clave como el fortalecimiento del sistema inmunológico, la síntesis de proteínas y ADN, la cicatrización de heridas y la división celular.

Entre los alimentos ricos en zinc se encuentran la soja, las legumbres, los cereales integrales, el queso, las semillas y los frutos secos. Sin embargo, muchas fuentes vegetales de zinc, como las legumbres, los cereales, el arroz, el maíz, las semillas y los frutos secos, contienen altos niveles de fitatos —compuestos que interfieren con la absorción de minerales—, lo que reduce significativamente la biodisponibilidad del zinc en estos alimentos.

En contraste, los productos del mar de Alaska, como las ostras (que aportan un 493 % del valor diario recomendado) y el cangrejo real de Alaska (con un 43 %), son fuentes excepcionales de zinc altamente biodisponible, lo que los convierte en una excelente opción para mantener niveles óptimos de este mineral esencial.

Vitamina D

La vitamina D es un nutriente esencial que, junto con el calcio, desempeña un papel clave en el mantenimiento de la salud ósea. Además, cumple funciones importantes en múltiples procesos del organismo, como las vías metabólicas, la salud cardiovascular y la función neuromuscular e inmunológica.

La vitamina D es particular, ya que es la única vitamina que el cuerpo puede sintetizar a partir de la exposición al sol, y existen muy pocos alimentos que la contengan de forma natural. Entre las principales fuentes dietéticas de vitamina D se encuentran el pescado azul, los huevos, el hígado de ternera, la mantequilla y la carne roja. Asimismo, algunos alimentos se comercializan fortificados con vitamina D, como la leche de vaca, las bebidas vegetales, los zumos, los cereales de desayuno y la margarina.

En este contexto, los productos del mar de Alaska destacan como una de las escasas fuentes naturales ricas en vitamina D, por lo que pueden constituir un complemento clave dentro de una dieta basada en verduras.

Vitamina B12

La vitamina B12 es fundamental para la formación de glóbulos rojos saludables y el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Esta vitamina se encuentra exclusivamente en alimentos de origen animal, por lo que las personas que siguen una dieta vegana —y en muchos casos también vegetariana— deben considerar la suplementación para evitar deficiencias.

Incorporar productos del mar de Alaska en una dieta predominantemente basada en vegetales es una excelente manera de asegurar una ingesta adecuada de vitamina B12 de alta biodisponibilidad, contribuyendo así al bienestar general y al equilibrio nutricional.

Yodo

El yodo es un nutriente esencial para el correcto funcionamiento de la glándula tiroides y para el desarrollo adecuado de los huesos y del cerebro. En la mayoría de las dietas, la principal fuente de yodo es la sal yodada.

No obstante, la ingesta adecuada de yodo ha disminuido en los últimos años debido al aumento del consumo de alimentos procesados elaborados con sal no yodada. En este contexto, los productos del mar de Alaska, como el bacalao, el salmón y el camarón, destacan como fuentes naturales ricas en yodo, al igual que otros alimentos marinos, como las algas.

Calcio

El calcio es el mineral más abundante en el cuerpo humano, y aproximadamente el 99 % se encuentra almacenado en los huesos y los dientes. Además de su papel estructural, es esencial para el funcionamiento adecuado de los nervios y los músculos, así como para regular la presión arterial y la secreción de ciertas hormonas.
Aunque menos conocidos por su contenido en calcio, alimentos como las judías, los frutos secos, las semillas y aquellos productos de origen animal que contienen hueso también pueden ser buenas fuentes de este mineral.

Una dieta basada en vegetales que incluya productos del mar de Alaska constituye una combinación ideal para mantener una buena salud ósea.

La absorción eficiente del calcio depende de otros nutrientes que actúan de forma complementaria, como el magnesio, la vitamina D y la vitamina K, especialmente en su forma K2.

El salmón en conserva con espinas, junto con verduras de hoja verde como el kale o la rúcula, son excelentes fuentes de magnesio y vitamina K, lo que refuerza aún más su papel en la salud de los huesos.

Selenio

El selenio desempeña un papel fundamental en el organismo, ya que es un componente clave en la producción de glutatión, considerado el principal antioxidante del cuerpo y esencial para la protección frente al estrés oxidativo. Además, el selenio contribuye a la unión y eliminación segura de metales pesados como el mercurio, el cadmio y el talio.

Algunos de los alimentos más ricos en selenio proceden del mar, entre ellos los productos del mar de Alaska, que también destacan por su aporte de otros nutrientes esenciales, como la vitamina D, la vitamina B12 y los ácidos grasos omega-3 DHA y EPA. Asimismo, existen alimentos de origen vegetal con un alto contenido en selenio, como las nueces de Brasil, las espinacas y los cereales cultivados en suelos ricos en este mineral.

La combinación de productos del mar de Alaska con una dieta rica en verduras proporciona una amplia variedad de nutrientes, entre ellos el selenio y diversos fitonutrientes, que contribuyen a reducir el daño oxidativo y el estrés en el organismo.

¿Por Qué Elegir Productos del Mar de Alaska?

 

Los pescados y mariscos de Alaska se encuentran entre las fuentes naturales más ricas del mundo en ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA). Estas especies, criadas en aguas frías y limpias, desarrollan un perfil nutricional excepcional.

 

Por ejemplo, el salmón salvaje de Alaska destaca por su elevada concentración de nutrientes involucrados en funciones clave del organismo, como la producción de serotonina, un neurotransmisor asociado con el equilibrio emocional y el bienestar general.

 

Omega-3 y Embarazo

Numerosos estudios indican que la mayoría de las mujeres embarazadas no alcanzan los niveles adecuados de omega-3, debido al bajo consumo de alimentos ricos en EPA y DHA. Estos nutrientes son fundamentales para el desarrollo cerebral y visual del feto.

Se recomienda dar preferencia al consumo de pescados con alto contenido en omega-3, como:

 

  • Salmón rey de Alaska – 1.736 mg de EPA+DHA por 100 g
  • Bacalao negro de Alaska – 1.815 mg de EPA+DHA por 100 g
  • Salmón rojo de Alaska – 858 mg de EPA+DHA por 100 g
  • Fletán de Alaska – 236 mg de EPA+DHA por 100 g

 

Ingesta diaria recomendada: 250 mg de EPA+DHA para adultos.
Recomendación práctica: Consumir aproximadamente 125 g de productos del mar de Alaska, dos veces por semana, como parte de una dieta equilibrada.

¿Por Qué Elegir Productos del Mar de Alaska?

Beneficios Nutricionales del Marisco de Alaska

El marisco de Alaska es una fuente excelente de ácidos grasos omega-3 de cadena larga (EPA y DHA), esenciales para:

  •  Contribuir al funcionamiento normal del corazón
  •  Regular las respuestas inflamatorias
  •  Favorecer un flujo sanguíneo saludable
  •  Apoyar la función cerebral y cognitiva

 

Además, es naturalmente rico en vitaminas esenciales, incluyendo:

  • Vitamina A: mantiene la salud ocular, la piel y el sistema inmune
  • Vitamina B12: esencial para la formación de glóbulos rojos y la función neurológica
  • Vitamina E: potente antioxidante que protege las células del daño oxidativo

 

Y aporta proteínas de altísima calidad, fundamentales para el mantenimiento y desarrollo de músculos y huesos fuertes y saludables.

 

 Valores Nutricionales Aprox. (por 100 g de porción comestible)

 

Nutriente Cantidad Estimada Beneficio Principal
Proteínas 20–25 g Mantenimiento de masa muscular
Omega-3 (DHA+EPA) 800–1.800 mg Salud cardiovascular y función cerebral
Vitamina D 4–12 µg Sistema inmune y salud ósea
Vitamina B12 3–8 µg Energía y formación de glóbulos rojos
Hierro 0.5–1.2 mg Prevención de anemia, especialmente en mujeres
Selenio 25–40 µg Protección antioxidante y apoyo inmunológico
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Los productos del mar de Alaska y la salud del cerebro

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Los productos del mar de Alaska cuidan la salud de tu corazón

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Los productos del mar de Alaska y la salud de las mamás y sus bebés

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Verduras y productos del mar: mejor codo con codo

Unos últimos consejos…

La combinación de productos del mar de Alaska que tienen un mayor contenido de grasa, como el salmón rey o el bacalao negro de Alaska, junto con alimentos ricos en vitamina A como los pimientos, los boniatos, las espinacas, las zanahorias o el brócoli, ayuda a que el cuerpo absorba la vitamina A.
AÑADE BRÓCOLI ASADO o BONIATO a tu comida
La combinación de productos del mar de Alaska que tienen un mayor contenido de grasa, como el salmón rey o el bacalao negro de Alaska, junto con alimentos ricos en vitamina E como semillas de girasol, almendras, piñones o espinacas, ayuda a que el cuerpo absorba la vitamina E.
AÑADE SEMILLAS DE GIRASOL A UNA ENSALADA DE ESPINACAS ACOMPAÑADA DE 125 GRAMOS DE SALMÓN A LA PLANCHA
Incorpora los productos del mar de Alaska a una dieta basada en verduras 2 o 3 veces a la semana para garantizar un consumo adecuado de B12 para favorecer un ADN y una función nerviosa saludables y para complementar la carencia de nutrientes de las dietas basadas exclusivamente en verduras. El marisco de Alaska como el cangrejo real es especialmente rico en B12.
El marisco puede aportar ~ 150 % DEL VALOR PORCENTUAL DIARIO DE B12
El consumo de salmón en conserva con espinas es una excelente manera de aportar calcio y vitamina D a una dieta basada en verduras. Una porción de 125 gramos contiene aproximadamente 221 mg de calcio, que contiene el 22 por ciento del valor porcentual diario. Además, el salmón en conserva es muy versátil. En tu próxima comida, prueba las hamburguesas de salmón, el arroz frito con salmón y verduras, las albóndigas de salmón con boniato o prepárate unos barcos de aguacate con salmón en conserva.
PRUEBA LAS ALBÓNDIGAS DE SALMÓN CON BONIATO O PREPÁRATE UN BARCO DE AGUACATE CON SALMÓN EN CONSERVA
Combina productos del mar de Alaska ricos hierro hemo con alimentos ricos en vitamina C para mejorar la absorción del hierro. Por ejemplo, puedes preparar bacalao relleno de espinacas a la bechamel, tacos de pescado con pimientos, o tacos de pescado con salsa de fresa y aguacate, o simplemente añade limón al pescado. Para tener unos huesos sanos, consume salmón salvaje de Alaska en conserva rico en calcio y vitamina D junto con alimentos ricos en vitamina K2 como yemas de huevo, mantequilla y queso. La vitamina K2 activa las vitaminas A y D. Si preparas unos huevos benedict usando salmón en conserva, un huevo escalfado, salsa holandesa y un poco de rúcula por encima tendrás un plato rico en calcio, vitamina D, vitamina K2 y vitamina A.
VITAMINA D, VITAMINA K2 Y VITAMINA A
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Ficha Nutrición - ASMI