Pelamos y cortamos la piña a rodajas, pintamos con miel por las dos caras. Ponemos una sartén a calentar y añadimos la piña, dejamos caramelizar y la giramos, dejamos caramelizar por el otro lado. Ponemos un trozo de queso encima de cada rodaja, tapamos y dejamos un par de minutos.
Añadimos el Salmón rojo salvaje de Alaska ahumado encima, un poco de vinagreta y acabamos con la ralladura de lima.