Tostas finaspan crujiente o brioche tostado, opcional
Instrucciones
Desalar el bacalao salvaje de Alaska con dos aguas: la primera para hidratar y la segunda para desalar. Escurrir muy bien antes de empezar la elaboración.
Laminar los dientes de ajo. En un cazo, añadir un chorro de AOVE y rehogar los ajos a fuego suave, sin que cojan color.
Incorporar el bacalao salvaje de Alaska desmigado y dar unas vueltas para que se cueza ligeramente. No cocinarlo en exceso, ya que perdería su líquido natural y la brandada quedaría menos jugosa.
Cuando el bacalao salvaje de Alaska empiece a soltar agua, retirar el cazo del fuego.
Triturar el bacalao salvaje de Alaska con ayuda de un mortero hasta obtener una pasta. Para una ejecución más rápida y regular, se puede usar batidora.
Añadir el aceite de oliva 0,4 poco a poco, en hilo fino, triturando y ligando la mezcla como si se tratara de una mayonesa.
Mientras se emulsiona con el aceite, incorporar pequeños chorros de leche entera tibia para ayudar a ligar y ajustar la textura.
Mantener tanto el aceite como la leche a temperatura tibia. Esta temperatura facilita la emulsión y ayuda a que la brandada quede estable y untuosa.
Continuar trabajando hasta que la brandada esté bien ligada, consistente y fina.
Acabado
Servir la brandada templada en cazuelita, sobre tosta fina o como base de un bocado.
Terminar con un hilo de aceite de oliva 0,4 y, si se desea, perejil fresco picado.
La brandada debe quedar consistente, ligada y cremosa, no líquida. La cantidad de leche puede ajustarse ligeramente según la textura deseada, pero debe añadirse siempre poco a poco. Es importante no cocer demasiado el bacalao salvaje de Alaska durante el rehogado inicial para conservar su jugosidad. Si se usa batidora, trabajar con cuidado para no calentar en exceso la mezcla durante la emulsión.